¿Sabías que la forma en que manejas y piensas acerca de tu dinero puede significar la diferencia entre estar esclavizado o ser libre? Hay una condición conocida como “esclavitud financiera”. Puede robar tu felicidad y, lo que es peor, puede destruir tu relación con tu familia.

¿Cómo sabes que estás en situación de “esclavitud financiera”? Éstos son algunos de los síntomas:

  • Facturas vencidas. Éstas causan mucha ansiedad. Se da cuando no hay un plan para tus finanzas y continúas pidiendo prestado más allá de tu capacidad de reembolso.
  • Preocupaciones de inversión. A medida que muchas personas comienzan a acumular bienes materiales (o se preocupan por no acumularlos), la preocupación se traslada a todos los aspectos de sus vidas.
  • Actitud de querer hacerse rico rápidamente. Esta actitud se caracteriza por los intentos de ganar dinero rápidamente con poco esfuerzo aplicado.
  • Trabajo no remunerado. La esclavitud financiera también existe cuando no hay deseo de un empleo remunerado. Debes ser un escalador para alcanzar un nivel superior.
  • Engaño. Sé honesto contigo mismo, tu cónyuge y las personas con las que tratas.
  • Avaricia. Alguien que nunca puede poner a los demás en primer lugar, nunca puede aceptar una pérdida necesaria, o siempre está mirando lo que otros sufren por la codicia.
  • Codicia. ¿Has oído hablar de estar a la altura de tu vecino? Las personas a menudo terminan endeudadas porque han seguido el ejemplo de otras personas que hicieron lo mismo.
  • Necesidades familiares insatisfechas. Estás en esclavitud financiera si, debido a tus hábitos de compra pasados, no se pueden satisfacer las necesidades de tu familia.
  • Compromiso excesivo al trabajo. Una vida que se dedica a actividades de negocios, a la exclusión de todo lo demás, es una vida de esclavitud.
  • Enredos de dinero. Los enredos difieren de un compromiso excesivo para trabajar en que se derivan de un mal manejo de las finanzas, tal vez incluso engañoso. Estos enredos se vuelven tan complejos que se requiere una manipulación continua para evitar que todo el desastre se derrumbe.

Tal vez, al leer esta lista, hayas encontrado uno o más síntomas que aplicables a ti. Si es así, o incluso si no estás en estado de “esclavitud financiera”, vale la pena tener un plan sobre cómo ahorrar, invertir y gastar.

Si estás endeudado, deja de pedir prestado. Trabaja para obtener el control de tu dinero en lugar de dejar que el dinero lo controle a ti. ¡Se llama libertad financiera y vale la pena!