¿Cuándo fue la última vez que te quejaste de que te sobraba demasiado tiempo? Probablemente ni siquiera puedes ya recordar la última vez que te sentiste así. La verdad es que la mayoría de los gerentes rara vez son capaces de exprimir todas sus responsabilidades en el tiempo disponible. El resultado: el estrés y metas no cumplidas. La clave para los gerentes para liderar su tiempo de manera eficaz es hacer el tiempo en lugar de encontrar tiempo. ¿Cómo se hace el tiempo?

Algunos caminos para hacer el tiempo:

  • Guarda tu tiempo para algo específico – un objetivo definido o meta. Nunca vas a ahorrar tiempo si no tienes algo importante en la mente en que usarlo. Si tu objetivo es obtener una hora extra en tu trabajo u ocio todos los días, escribe específicamente lo que harías con esa hora extra que has obtenido.
  • Registra tu tiempo para localizar las fugas de tiempo. La mayoría del tiempo se pierde, no en horas, sino en minutos. Las fugas de tiempo en tu rutina diaria son mucho más costosos que si por ejemplo, te tomas la tarde libre y te vas a jugar al golf o te vas un fin de semana largo con tu familia. Ten en cuenta de cómo gastas tu tiempo cada hora y el número de minutos que pierdes y por qué. Después, tras una semana registrando  tu tiempo analízalo para buscar las fugas que se presenten y toma las medidas de acción para prevenirlos.
  •  Organiza tu tiempo para tapar las fugas. Toma la actitud de que cada minuto que no trabaja para ti, va en tu contra. Comienza por revisar tus interrupciones diarias. Convéncete de que no puedes permitirte el lujo de interrupciones innecesarias. Mira cuántas tareas se pueden eliminar. Establece tiempos específicos para hacer llamadas, recibir visitas, leer los diarios, gestionar los problemas, y  responder a preguntas. Estos bloqueos de tiempo no siempre funcionarán porque surgirán emergencias inevitables. Sin embargo, si estableces un patrón planificado de tiempo organizado te encontrarás que una hora más de tiempo cada día puede convertirse en una realidad.
  • Organiza tu tiempo, manteniendo una lista de prioridades y haz primero lo que primero debes de hacer. Una pérdida de tiempo común es sucumbir a la tentación de hacer todas las tareas más pequeñas y fáciles antes de abordar los trabajos  más grandes y problemáticos que requieren trabajar y pensar más. Solución: “haz el  sandwich más pequeño”; intercala los trabajos más fáciles entre los grandes. Los trabajos más sencillos se convierten en un incentivo de cambio de ritmo o una recompensa por completar un trabajo duro.
  • Piensa en tu tiempo de la misma manera en que piensas sobre el dinero. Contra más inteligentemente inviertas, mayor será el rendimiento. Pregúntate a ti mismo: “¿Hay algo más rentable que yo podría estar haciendo? ¿Podría otra persona hacer este trabajo mejor o más rápido? “