Aquí tienes las siguientes razones legítimas para posponer el trabajo:

• Cuando podrías estar trabajando en una tarea más desafiante. Tareas difíciles y complejas requieren más tiempo para ser finalizadas. En su lugar, pospón las tareas fáciles y sencillas para comenzar con ellas.

• Cuando puedes delegar partes del trabajo a otros. Haz que otros comiencen a trabajar primero en las partes más importantes de la tarea y luego en las partes menos productivas.