¿Recuerdas cuando eras pequeño y solías decir: “Cuando sea mayor, quiero ser…”? Más que un simple juego de niños, imaginar lo que quieres para tu vida es esencial para alcanzar tu potencial como adulto.

Para crear una declaración de misión personal:

Permítete soñar. ¿Qué harías si pudieras hacer algo con tu vida? ¿Qué actividades disfrutas o qué propósito te entusiasma? ¿Por qué estás dispuesto a sacrificarte? Tus respuestas a estas preguntas revelarán dónde se encuentran tus verdaderos intereses.

Examina tus inspiraciones. ¿Qué libros, películas o discursos han tenido el mayor impacto en tu vida y por qué? ¿Qué personas fueron influencias significativas? Reflexiona sobre las experiencias pasadas que te inspiraron e hicieron decidirte a vivir tu vida de cierta manera.

Considera el resultado final. Más que metas medidas por posesiones o logros, tu misión personal debe incluir algo duradero. Más allá de lo que quieres hacer, ¿En qué te quieres convertir? ¿Qué quieres aportar a los demás y qué quieres dejar atrás?

Define tus roles. Para cada uno de los roles que juegas, escribe una frase descriptiva de lo que quieres ser. Tus roles pueden incluir las siguientes áreas: trabajo (empleado, jefe, compañero de trabajo, colega); familia (cónyuge, padre, miembro de la familia); y comunidad (entrenador, mentor, amigo).

Diseña metas y un plan de juego. Traduce tus sueños a la realidad estableciendo metas específicas. ¿Qué quieres hacer de aquí a un año, de cinco años, y de 10 años? ¿Qué pasos prácticos deberás hacer ahora para prepararte?.