Ya sabes que es necesario organizarte y hasta incluso existen muchos dispositivos que ayudan a organizarse, así que, ¿por qué tu casa u oficina sigue siendo un desastre? Lo más probable es que te estés saboteando tus propios esfuerzos para organizarte.

Las razones más comunes de por qué las personas no están organizadas:

  • Perfeccionismo Cuando sientes que debes hacer todo a la perfección, es posible que retrasas tareas menos importantes hasta que tengas tiempo para hacerlas bien. Para evitar dejar que el papeleo y el trabajo se acumulen, debes saber de qué tareas te puedes liberar, haciendo un adecuado  trabajo-“ no tan perfecto”-.
  • Evitar Puede que tu vida esté desorganizada porque pasas más tiempo preocupándote por tratar tu desorden en lugar de pensar en tus problemas reales. O bien, puedes tener miedo del éxito o del fracaso que podrías experimentar si llegaras a la cima de tu vida. Si este es el caso, enfréntate al problema real.
  • Gestión de urgencias Quizás te motiva rescatar y gestionar las urgencias. Como resultado de ello, podrías acostumbrarte a un ambiente desorganizado que provoca problemas para que tú los resuelvas. Pero cuando tu casa u oficina están organizados y bajo control, tendrás más energía para hacer frente a los problemas reales.
  • Paradigmas  creativos – Puedes temer encorsetar tu creatividad si estás demasiado organizado. De hecho, un entorno organizado en realidad puede facilitar el pensamiento creativo porque tus suministros y recursos estarán más a mano. Organiza  un sistema coherente que se adapte a tu personalidad.
  • Confort – Tener un montón de cosas puede hacer que te sientas rico y seguro, sobre todo si ha habido momentos en tu vida en los que te han faltado. El resultado, sin embargo, es el desorden innecesario y elementos duplicados. Deshazte de lo que puedas y mantén el resto etiquetado y bien organizado.
  • Nostalgia Cuando los objetos se asocian con recuerdos especiales, puede llegar a ser difícil desprenderse de ellos y pueden acumularse rápidamente. Busca la forma de mantener tus recuerdos sin tener que guardar el objeto. Haz una foto o guarda una parte de dicho objeto, o almacénalo en un trastero por un tiempo hasta que estés listo para deshacerte de él.