Procrastinación: todos lo hacen y nadie quiere admitirlo. Y como cualquier otro mal hábito, la procastinación te impide ser tan productivo y exitoso como podrías ser. Bien sea que necesites abordar un gran proyecto o ponerte al día con detalles crudos, aquí te explicamos cómo puedes superar la procastinación para conseguir hacer el trabajo:

  • Pregúntate por qué estás procastinando. ¿Tienes miedo de que no puedas hacer el trabajo o de que no lo hagas lo suficientemente bien? ¿Crees que no es tu trabajo sino el de otro? ¿La tarea simplemente no tiene una prioridad lo suficientemente alta para ti? Al identificar tus razones para procastinar, puedes hacer algo al respecto.
  •  Encuentra tu motivación para realizar la tarea. Cuando estás motivado internamente, no tienes que obligarte a hacer algo sólo porque alguien te lo dice. Enumera los beneficios de hacer el trabajo y las consecuencias de no hacerlo. Reformula las declaraciones negativas en razones positivas. Por ejemplo, en lugar de decir: “Si no termino este proyecto, perderé a mi cliente”, reformúlalo para decir: “Si termino este proyecto, fortaleceré mi relación con este cliente”.
  •  Prepárate. A veces puede que no sepas lo suficiente como para hacer bien el trabajo. Haz un plan para reunir la información necesaria y ponerte en contacto con las personas cuya ayuda necesitarás. Sin embargo, asegúrate de no usar la necesidad de más información como excusa para atascarlos definitivamente. Tan pronto como recibas una asignación, haz un plan inmediatamente, para no desperdiciar un tiempo precioso.
  •  Da un paso cada vez. Si no sabes por dónde empezar,  entonces comenzar por cualquier cosa, probablemente servirá. En lugar de tratar de hacer todo de una sola vez, divide la tarea en pasos más pequeños que puedas hacer de uno en uno y programa estos pasos en tu planificador. Si no tienes ganas de trabajar en la tarea, hazlo  sólo durante cinco minutos. Después de acabar esos cinco minutos, decide si quieres continuar trabajando en ello.
  •  Mantén tu impulso. Para cada tarea que postergas, prométete una recompensa por completarla. Para trabajos pequeños y rutinarios, tómate un breve descanso para beber algo o leer un artículo del periódico o revista interesante. Para proyectos más grandes, consiéntete en comprarte algo nuevo o planifica un almuerzo de celebración con los compañeros que te ayudaron en el proyecto.