El mundo está en un constante estado de cambio. Todos los días escuchas sobre organizaciones que están luchando para enfrentar los desafíos del nuevo horizonte competitivo. Para tener éxito en el entorno empresarial de hoy en día, las organizaciones y los líderes deben crecer y cambiar al menos tan rápido como cambia el mundo que los rodea. El cambio más importante para los líderes es su visión y comprensión del papel de las personas.

Durante la Revolución Industrial y la mayor parte del siglo XX, las personas fueron vistas como engranajes de una gran máquina. Las organizaciones querían trabajadores que pudieran realizar tareas simples y repetitivas de la manera más eficiente y rápida posible. Los líderes eran la “cabeza” y los trabajadores eran las “manos”. Para lograr esta dinámica, la mejor forma de liderazgo era un proceso de ordeno y mando. El líder era el responsable de toda la creatividad, el pensamiento y la toma de decisiones. Se esperaba que los trabajadores simplemente acataran las órdenes del líder.

En el mundo económico actual, para prosperar e incluso para sobrevivir, una organización debe aprovechar la creatividad, la imaginación y las capacidades en la toma de decisiones de cada empleado. Esto significa que las personas, junto con la información, el conocimiento y las habilidades que poseen, son el recurso más importante en cualquier organización. En consecuencia, la naturaleza misma del liderazgo ha cambiado radicalmente.

Los líderes deben liderar con un propósito en mente: lograr resultados cada vez más positivos de los esfuerzos de los miembros de su equipo. Los líderes altamente efectivos ven las cualidades de pasión, confianza, compromiso y lealtad como absolutamente esenciales para mejorar los resultados de su organización. ¡Imagina el poder de una organización donde cada miembro del equipo tiene una ardiente pasión, una confianza inquebrantable, un compromiso total y una lealtad duradera! Estas cualidades se desarrollan en los miembros del equipo como respuesta a los valores específicos que posee su líder.

Los líderes verdaderamente eficaces también entienden que ningún líder puede convencer a los miembros del equipo para que se conviertan en algo que el líder no es. La vieja expresión de “Haz lo que diga, no lo que haga” no tiene peso en un ambiente de trabajo que se esfuerza por motivar a los miembros del equipo.

Los líderes que desean pasión, confianza, compromiso y lealtad de los miembros del equipo primero deben desarrollar estos valores en sí mismos. Los líderes efectivos entienden que el propósito es encender la pasión, la integridad es un requisito previo para la confianza, el servicio a los demás genera compromiso con el líder y la organización, y la dirección servicial garantiza que los miembros del equipo desarrollen su potencial, lo que fomenta la lealtad. Para encender la pasión, la confianza, el compromiso y la lealtad, los líderes altamente efectivos basan su liderazgo en una base de cuatro valores fundamentales: propósito, integridad, servicio y dirección servicial.

  • Propósito. El propósito proporciona el “por qué”. Tu propósito es por qué estás haciendo lo que estás haciendo. Cuando sabes por qué una persona está haciendo algo, te permite comprender las intenciones, motivos y prioridades de esa persona. Las personas no trabajan sólo para tener algo que hacer, quieren marcar la diferencia, quieren contribuir a algo en lo que creen y les apasiona. Solo un noble y digno propósito avivará la llama de la pasión.
  • Integridad. Se requiere que los líderes sean individuos dignos de confianza y respeto genuino entre aquellos que lideran. Los líderes a todos los niveles no pueden esperar que los seguidores crezcan y se desarrollen a menos que estén dispuestos a mejorarse a sí mismos. Los líderes primero deben aprender y dominar el liderazgo personal, liderándose a sí mismos, antes de poder dominar realmente a los demás. La raíz de la palabra “integridad” es un número entero, lo que significa un número completo, entero e indivisible. Los líderes con integridad viven vidas completas, enteras y bien balanceadas. Todos los grandes líderes muestran integridad personal al dedicarse a la consecución de metas importantes en todas las áreas de la vida, no sólo metas para la organización. Numerosos estudios han demostrado que los miembros del equipo constantemente consideran la integridad y la honestidad como las cualidades más importantes de los líderes efectivos. Los líderes con integridad muestran pensamientos y acciones consistentes; sus palabras y hechos no se contradicen entre sí. Los miembros del equipo quieren saber que sus líderes harán lo que dicen que van a hacer, y que mantendrán sus compromisos.
  • Servicio. Los líderes altamente efectivos tienen éxito porque desean servir. Con el clima empresarial global actual que se aleja de la producción de bienes hacia una orientación de conocimiento y servicio, los líderes que responden a los desafíos con un compromiso con el servicio empoderan a sus organizaciones para crecer y prosperar. Las organizaciones ahora reconocen que la lealtad del cliente es vital para el éxito continuo. Para lograr esta lealtad, las empresas deben ofrecer productos y servicios de la más alta calidad y responder a las necesidades de los clientes. Los líderes también deben dar la misma consideración a los miembros del equipo para ganar su lealtad. Una actitud de servicio debe comenzar con el líder. Cuando los principales líderes demuestren que realmente se preocupan por las personas que dirigen, los miembros de su equipo responderán de la misma manera. El resultado final: los miembros del equipo que desean prestar servicio a clientes, y clientes quienes a su vez continuarán comprando su producto o servicio. Tanto los clientes como los miembros del equipo irán a donde se sientan bienvenidos y se quedarán donde sean valorados y apreciados.
  • Dirección servicial. Los líderes que están comprometidos con el servicio desarrollan un fuerte sentido de responsabilidad o de dirección servicial, sobre los recursos y activos que tienen a su cargo. Un administrador pone énfasis no solo en los activos financieros, sino también en los activos invaluables e intangibles de una organización. El talento colectivo de los miembros del equipo es reconocido como el recurso principal de cualquier empresa u organización. La verdadera dirección servicial reconoce el potencial humano como el activo más importante de la organización.

En las organizaciones que fracasan, la dirección servicial efectiva ha sido el talón de Aquiles de la dirección. Algunos líderes simplemente no pueden sacrificar sus propias necesidades y deseos por los de su equipo, incluso si ese sacrificio pudiera ser para el bien del grupo. Las presiones a corto plazo desplazan fácilmente las preocupaciones a largo plazo para las personas que están desarrollándose y sus talentos. El resultado inevitable de este enfoque corto de miras es que tendrás miembros del equipo que se sienten poco apreciados y no deseados, y que no contribuyen al máximo con la organización. Los líderes exitosos creen que la dirección servicial es una parte vital y permanente de su esfuerzo directivo. Esto se debe a que ven a los miembros de sus equipos como repositorios de potencial humano. Como administradores de este increíble potencial sin explotar, los líderes altamente efectivos sienten la responsabilidad continua de ayudar a los miembros del equipo a crecer y desarrollarse en todas las áreas de la vida. Una organización puede crecer sólo si su gente crece. Los grandes líderes pueden formar una asociación que les permita a todos los miembros del equipo soñar grandes sueños, hacer planes nobles y hacer un seguimiento diario de esos planes juntos.

Liderar una organización y abrazar estos valores centrales a diario no es fácil. Se necesita un enfoque claro, un compromiso inquebrantable y una autoconfianza suprema. La mayoría de los fallos del liderazgo son el resultado directo de la falta de valores claros y consistentes del líder. Un fuerte sistema de valores forma la base de una autoimagen positiva.

FRASES

“Para encender la pasión, la confianza, el compromiso y la lealtad, los líderes altamente efectivos basan su liderazgo en una base de cuatro valores fundamentales: propósito, integridad, servicio y dirección servicial”.

“Los líderes deberían liderar con un propósito en mente: lograr resultados cada vez más positivos a partir de los esfuerzos de los miembros de su equipo”.