La fijación de metas reales es el primer paso hacia la acción positiva y deliberada. Aunque las metas son a menudo imaginativas y visionarias, siempre son el preludio de la acción, una pista para seguir, un curso a seguir; nunca son un sustituto de la realidad. Son una expresión de tus más nobles cualidades; son un ejercicio de Tu deseo de liderazgo personal: el deseo de ser un poco mejor hoy que ayer, y la determinación de ser aún mejores mañana. Para que tus metas tengan la atracción magnética que los atraiga hacia ellas y las impulse hacia el éxito, sigue estos principios de fijación de metas: estas “reglas del juego”:

  1. Tus metas deben ser tus propias metas personales. Es obvio que es más probable que logres metas que elijas para ti que las que te piden otros. Pero tus metas también deben ser “personales” en el sentido de “privados”. A menos que se basen en tus propios valores internalizados, tus metas tendrán poco o ningún significado, ninguna apelación ni ningún valor.
  2. Tus metas deben ser declaradas positivamente. Puedes decir: “Dejaré de posponer las cosas cuando llegue el momento de hacer mi informe mensual”. ¿Qué imagen puedes ver tú mismo “sin postergar”? Es mucho más probable que logres tu meta si lo afirmas de manera positiva: “Completo mi informe mensual el primer día de cada mes”. Ahora tienes una imagen para visualizar. Puedes verte sentado en el escritorio haciendo tu informe. Las metas, para ser efectivas, necesitan la fuerza motivacional creada por una imagen mental positiva de ti mismo haciendo lo que quieres hacer o ser lo que quieres llegar a ser.
  3. Tus metas deben ser realistas y alcanzables. Las metas deben representar una meta retadora hacia el cual ambas puedan y estén dispuestas a trabajar. Por ejemplo, un recién graduado universitario con una licenciatura en química podría encontrar fácilmente un trabajo como técnico de laboratorio en un gran laboratorio de investigación comercial. No sería realista establecer una meta para ser director de ese laboratorio de investigación dentro de los seis primeros meses. Alcanzar las habilidades maduras y la riqueza de la experiencia necesaria sería imposible en ese período de tiempo. Debido a que tal meta no es realista, también tendría poco poder de motivación. Esto no significa que un técnico de laboratorio joven deba renunciar a todos los planes para alcanzar el puesto de director. Una meta para un primer paso de avance dentro de un período de tiempo razonable, junto con un plan para obtener habilidades y experiencia adicionales, sería tanto realista como asequible y tendría un fuerte poder de motivación.
  4. Las metas deben incluir cambios de personalidad. A muchos jóvenes les gustaría ser el jefe de una empresa o ocupar un puesto importante, pero no saben nada sobre los rasgos de carácter o personalidad necesarios para convertirse en ejecutivos o profesionales de alto nivel. Como resultado, no tienen metas para desarrollar esos rasgos de carácter o personalidad. Independientemente del tipo de trabajo que realices o del puesto que ocupas, cualquier meta que desees avanzar debe incluir el crecimiento de la personalidad necesario para manejar el puesto deseado.

Algunas personas están dispuestas a establecer metas “para tener”, pero no “ser” o “convertirse”. Es vital establecer metas para llegar a ser antes de poder alcanzar las metas más tangibles para tener.