El término productividad captura la esencia de la búsqueda humana de llegar a ser mejor y hacer mejor.

La productividad, de hecho, ha conseguido ser reconocida como una importante clave para el desarrollo, personal, el éxito y la supervivencia.

Desde que mejorar la productividad es vital en el mundo competitivo de hoy en día, tener un claro entendimiento del término productividad es esencial. Productividad en un sentido profundo se refiere a la efectividad general de conseguir hacer las cosas. Sin importar tu negocio particular, la productividad es la fuerza que te impulsa a la mejora constante.

Considera estas prácticas del uso del tiempo que pueden afectar positivamente a tu productividad:

Concéntrate en las actividades de mayor prioridad. La más rápida y efectiva manera de incrementar la productividad es dedicar tiempo a las tareas que te aventajan a conseguir las metas importantes. Responde a las preocupaciones expresadas por varios miembros del equipo empoderándoles para solventar sus propios problemas. Este enfoque te ahorra un tiempo valioso y da a otros la oportunidad de desarrollar sus habilidades, compromiso, y la sensación de pertenencia requerida para resolver problemas significativos.

Ejercita la autodisciplina. La autodisciplina te permite estar centrado en una tarea y trabajar en ella hasta que está acabada. Establecer tus prioridades y así rechazar las distracciones, interrupciones o los acontecimientos del momento que destruyan tu concentración. Disciplínate a ti mismo para darte sólo la cantidad de tiempo y esfuerzo que realmente te merezcas.

Se persistente. Establece metas definitivas, planifica cuidadosamente y concéntrate en las acciones necesarias para lograr tus metas. Esta combinación de factores te permite ser persistente, y la persistencia es una característica del éxito individual.

Empieza. La mejor manera de garantizar completar un proyecto es empezar ahora. Evita la tendencia de procrastinar. Se proactivo en todas las instancias.

Esfuérzate por los resultados, no la perfección. Distingue entre lo que es importante y lo que no. Resérvate una razonable cantidad de tiempo para acometer una tarea específica, y entonces ánclala a una fecha límite. Reconoce que algunas tareas son lo suficientemente importantes para prodigarles demasiado tiempo y esfuerzo.

¡Invierte tu tiempo sabiamente, y recoge mayores dividendos!