¿Sabías que puedes usar tus pensamientos para influir positivamente en algunas de las respuestas físicas de tu cuerpo y disminuir así también el estrés? Por ejemplo, si recuerdas un momento en que fuiste feliz, agradecido o calmado, tu cuerpo y tu mente tienden a relajarse cuando piensas en estos momentos. Los estudios han demostrado que los ejercicios relajantes pueden disminuir la ansiedad, disminuir el dolor, mejorar el sueño, disminuir el uso de medicamentos para el dolor postquirúrgico, reducir los efectos secundarios de los tratamientos médicos, reducir el tiempo de recuperación y acortar las estancias en el hospital, fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la capacidad para sanar, y aumentar la sensación de control y bienestar.

Existen varios tipos de ejercicios de relajación. Algunos incluyen:

  • Yoga
    • Relajación respiratoria
    • Masajes
    • Tai Chi
    • Meditacion
    • Visualización
    • Biofeedback

Aquí tienes algunos consejos:

  • Reserva tiempo en tu agenda del día a día para relajarte y volver a energizar tu cuerpo y mente.
  • Elige una técnica de relajación que sea buena para ti. Selecciona una que se ajuste a tus necesidades específicas, preferencias y nivel de condición física.