Mientras que el tipo de afirmación más común es aquella afirmación que se toma prestada de otra fuente, la afirmación más poderosa es aquella que uno mismo ha compuesto para sí mismo y que ha sido confeccionada específicamente para sus metas, sus planes, y su personalidad. Mientras que una afirmación tomada de prestado puede estar mejor redactada o ser más poética que una afirmación compuesta por uno mismo, sin embargo, le puede faltar el elemento de más importancia de acuerdo a su propia situación personal.
Si la afirmación no se relaciona directamente con tus objetivos y tu sentido de valores personales, carecerá del poder para inspirar un cambio en tu personalidad o en tu vida.
Algunas personas se muestran escépticas. No pueden creer en que todo lo que dicen, incluso cuando lo repiten mucho, afecta a lo que piensan o hacen, y a veces estas personas practican afirmaciones negativas. Por ejemplo, algunas personas dicen repetidamente: “Yo no puedo hablar ante un grupo de personas.” Esto es una afirmación negativa, y lo que se afirma inevitablemente sucede, porque su pensamiento es de fracaso y viven con ello y si reúnen el coraje suficiente para intentar hacer un discurso, normalmente lo hacen mal.
Por el contrario, las personas que se dicen: “Yo puedo hablar con eficacia”, creen que pueden hacerlo. Estas personas se afirman a sí mismos, “Yo Puedo hablar ante un grupo porque creo en lo que digo. Cuanto más hablo, más eficaz soy”. Cuando las personas creen en sí mismas tan firmemente, que esperan hablar con eficacia, lo hacen. Por supuesto que no basta con sólo decirse algo. La afirmación es más sofisticada que todo eso. Funciona porque provoca acción – la acción que hace que la expectativa cobre vida.
La afirmación obra de acuerdo a la ley de desplazamiento. No importa cómo se almacenan muchos pensamientos e ideas negativas en tu mente subconsciente, tú puedes desplazar o eliminar los pensamientos negativos – al menos por el momento – por el mero hecho de alimentar tú mente conscientemente con un pensamiento positivo.
Este pensamiento positivo también se almacena en tu mente subconsciente. Muchos pensamientos negativos e ideas del pasado también permanecerán sujetos a tu memoria. Y ya que las afirmaciones positivas se utilizan con la repetición, tu pronto comienzas a formar nuevos hábitos de pensamiento positivo. Los nuevos hábitos apagan los viejos patrones de pensamientos negativos, y en efecto, los desplaza.
El proceso de desplazamiento se puede ilustrar con un sencillo experimento demostrado a menudo por estudiantes principiantes de física.
Si dejas caer piedras en un balde lleno de agua, desplaza el mismo volumen de agua. Cuando el cubo está lleno de piedras, queda muy poca cantidad de agua. Ha sido desplazada. De manera similar, un pensamiento positivo alimenta a tu mente subconsciente mediante la repetición de una afirmación desplazando un pensamiento negativo. Si continuas alimentando tu mente con pensamientos positivos por la repetición de afirmaciones, es muy probable que desplaces prácticamente todos los pensamientos negativos, dudas, miedos e indecisiones.
El truco para desplazar el agua del cubo – o los pensamientos negativos de tu mente – radica en la repetición espaciada. Al igual que contra más y más agua se desplaza por el continuo relleno de piedras, de la misma manera, más y más pensamientos y hábitos negativos son desplazados por la repetición constante de ideas positivas. La afirmación trabaja para ti de una manera similar al proceso conocido en química como la ósmosis, el flujo o absorción de una solución a través de una membrana semipermeable.
La exposición repetida de ideas resulta de la absorción mental de ideas a través de la exposición repetida.
Funciona así:

  • 1ª Exposición: “Lo rechazo porque entra en conflicto con mis ideas preconcebidas”
  • 2ª Exposición: “Si, lo entiendo, pero no puedo aceptarlo.”
  • 3ª Exposición: “Estoy de acuerdo con la idea, pero tengo mis reservas sobre su uso.”
  • 4ª Exposición:  “Si, esa idea expresa exactamente lo que he estado pensando.
  •  5ª Exposición: “He utilizado la idea hoy — ¡es fantástico!”
  • 6ª Exposición: “Esa idea se la di a un amigo ayer. En el verdadero sentido de la palabra, la idea ahora me pertenece”.

Cuando por fin entiendes los procesos de desplazamiento y absorción mental de las ideas, confías en que el poder de la afirmación trabaja para ti.