La planificación es un componente importante para llevar a cabo cualquier tarea con éxito, ya sea que estés abordando un gran proyecto en el trabajo o limpiando el garaje. Y como con cualquier habilidad, el arte de planificar es uno de los que se puede aprender y perfeccionar con la práctica.

Los siguientes son pasos clave en el proceso de planificación:

  • Reúne las herramientas que necesitarás para planificar. Reúne bolígrafos, papel, fichas, un rotulador borrable o software de ordenador. Usa algo diferente como bolígrafos o papel de colores para hacer tu tiempo de planificación más divertido.
  • Visualiza los resultados que deseas. ¿Cuál es el objetivo final del proyecto y cómo será el resultado? Describe tu objetivo en términos claros y simples utilizando palabras clave o imágenes.
  • Considera las circunstancias. ¿Con qué limitaciones de tiempo, dinero, espacio y personas tienes que trabajar? ¿Qué recursos y equipos necesitarás? ¿A qué desafíos te enfrentarás?
  • Empieza con una lluvia de ideas. La lluvia de ideas es una excelente forma de generar nuevas ideas y perspectivas. Primero, escribe todas tus ideas sin editarlas, y luego regresa y elimina las que definitivamente no funcionarán.
  • Haz una lista de cada una de las tareas involucradas en el proyecto. Divide las tareas para hacerlas más manejables y colócalas en la secuencia correcta. Pregunta por qué debes hacer cada paso y elimina los pasos que sean innecesarios.
  • Establece una fecha límite definida. Decide cuánto tardará cada paso en hacerse, y organiza las tareas en una línea de tiempo para indicar cuándo vencerá cada paso. Recuerda que generalmente las cosas tardan más en hacerse que lo que se espera.
  • Permitete suficiente tiempo para los descansos y para ponerte al día con el trabajo rutinario. Tómate el tiempo para las otras actividades necesarias en tu horario. Mantente en sintonía con el progreso a largo plazo del proyecto, por lo que no pasarás demasiado tiempo en las etapas iniciales y te quedarás sin tiempo al final.
  • Haz un plan de respaldo. Piensa en posibles problemas que pueden retrasar o evitar la finalización de tu plan. Identifica tus opciones y crea un plan para manejar potenciales problemas.
  • Deja espacio para la flexibilidad. Es posible que debas adaptar tu plan para adaptarte a circunstancias imprevistas. Escribe tu plan con un lápiz o en el ordenador, para que puedas revisarlo si es necesario.