Filósofos, poetas y otros escritores desde hace siglos nos han dejado un rico legado de literatura que demuestra una de las herramientas más importantes de desarrollo de liderazgo personal. Esta maravillosa herramienta es la afirmación. Según el diccionario la afirmación es “el acto de afirmar o afirmando como verdadera una afirmación positiva.” La afirmación es una declaración positiva que describe lo que quieres ser, lo que quieres tener, o cómo tú eliges vivir tu vida

No hay nada particularmente sorprendente o nuevo en el uso de la afirmación como un método de crecimiento personal. Lleva haciéndose durante miles de años. Hace ya más de cien años, el médico francés Émile Coué empezó a decir a sus pacientes que se sentirían más felices y mejores si adoptaran una idea simple: todo lo que tenían que hacer era decirse una y otra vez “Todos los días y en todos los aspectos me siento cada vez mejor “. Muchas personas se rieron del Dr. Coué. Su método era tan simple que dudaban de su validez. Él no les enseñaba a sus pacientes nada nuevo. Era tan sólo otra manera de describir el poder de la afirmación que se utiliza con la repetición espaciada para afectar en las actitudes.

La repetición de un pensamiento positivo una y otra vez, día tras día, afecta a tu mente subconsciente – al poder creativo que hay dentro de ti. Todos usamos afirmaciones sin darnos cuenta. Citas, proverbios, refranes, y axiomas, todo son afirmaciones.

 

Por ejemplo,

  • Un centavo ahorrado es un centavo ganado.
  • Un tonto y su dinero pronto se separan.
  • Para tener un amigo, tú debes de ser un amigo.
  • Una puntada a tiempo ahorra ciento.

 

Todas estas son afirmaciones prestadas – ideas apropiadas de otra persona para apoyar el sistema de valores que tenemos. Las afirmaciones prestadas son los más comúnmente utilizadas, pero sólo son eficaces cuando realmente se internalizan, es decir, se hacen propias. Las afirmaciones prestadas no son las únicas que nos son familiares. ¿Cuántas veces has dicho algo como esto: “Me lo dije a mí mismo”, “Yo puedo hacerlo mejor que eso’“, o “Me lo dije para recordar dónde estaba poniendo ese libro.

Hablar contigo mismo puede ser consciente y dirigido, o puede ser subconsciente y reflexivo; pero te hace participar en el diálogo interno, y eso, en esencia, constituye la afirmación

 

Cuando tú te ves en el mundo en el que crees y lo afirmas a través de – hablar con uno mismo- psicológicamente refuerzas tus opiniones e ideas. “Incluso”, podrías decir: “esto no altera la realidad. El hecho de que yo crea o no crea no cambia nada”.

Objetivamente, una afirmación puede que no cambie nada, pero subjetivamente, sí que lo hace. Tiendes a vivir de acuerdo con lo que se espera de ti, por tu reputación – buena o mala. La verdadera importancia de esta verdad en el área de liderazgo personal es que no sólo tiendes a vivir de acuerdo con lo que los demás esperan de ti, sino que también vives de acuerdo a lo que tú esperas de ti mismo. Esta es la razón de porque la utilización de la afirmación es una herramienta dinámica para el desarrollo del liderazgo personal.

Cuando conscientemente practicas el uso de la afirmación, el principio de refuerzo comienza a trabajar para ti. Primero empiezas a buscar los puntos fuertes y los cambios que has afirmado. Debido a que esperas ver esos cambios, tú también comienzas a actuar como la persona que has decidido convertirte. Tú, literalmente, cambias, porque actúas de acuerdo con las expectativas que has establecido para ti mismo. Tu afirmación se convierte en una profecía auto-cumplida.

No hay nada misterioso en el poder de la afirmación. Aunque en un principio puede que te resulte difícil hacer un uso consciente de las afirmaciones, el principio de refuerzo en realidad es simple y relativamente fácil de aplicar. Tu confianza en el valor de las afirmaciones se incrementa gradualmente a medida que progresas en cada paso que haces y aprendes de tu experiencia que vale la pena.