Imagina un contenedor lleno de piedras. Estaría lleno, ¿no? En realidad, se podría continuar llenando el contenedor primero con grava y luego con arena hasta que se  sellara cada grieta entre las rocas.

Nadie vertería primero la arena y luego intentaría que las rocas entraran. Del mismo modo, primero debes llenar tu vida con las cosas importantes y luego dejar lo que quede para las minucias. Tu meta en la gestión del tiempo nunca debe ser simplemente exprimir en tu vida tantas cosas como sea posible, sino elegir las cosas correctas para llenarla. Una vida llena de arena no es significativa.

¿Cuáles son las rocas en tu vida? ¿La gente que amas? ¿Una causa que vale la pena? ¿Tu fe? Trata de llevar a cabo estas cosas primero, y si tus otras actividades no tienen cabida, no perderás nada.