Tu imagen mental de ti mismo, la imagen que te gustaría proyectar a otros, y lo que realmente eres, afecta dramáticamente tu productividad porque tu imagen personal controla cómo usas el tiempo. Actúas como el tipo de persona que crees que eres. Es imposible actuar de otra manera por cualquier período de tiempo, sin importar cuánta fuerza de voluntad tengas.

Las personas que se consideran a sí mismas como fracasados, inevitablemente fallan a pesar de la cantidad de tiempo que pasan trabajando. Aunque parezca que se están trabajando y esforzándose duramente para tener éxito puede ser un trabajo improductivo que refuerza una autoimagen negativa y produce errores. En contraposición, las personas que esperan tener éxito centran su atención y sus esfuerzos en actividades constructivas que generan resultados.

Cuando ya no estás encadenado a actitudes contraproducentes del pasado o temores acerca de lo que otras personas podrían pensar, puedes experimentar el estimulante desafío que hace posible que cada hora sea productiva y exitosa.