La administración del tiempo y las habilidades de organización van de la mano.
Si no usas tu tiempo sabiamente, reaccionarás a todo en la vida y no tendrás tiempo para organizarte. Por otro lado, si no mantienes las cosas en su lugar, tu estado de desorganización agregará más complicaciones y absorberá más tiempo de tu día. Para saber cómo de organizada está su vida actualmente, responde lo siguiente:

¿Normalmente comienzas la mañana como si fuera una salida de meta y se vuelve más agitada a medida que avanza el día?

¿Te cuesta encontrar tiempo para todas las áreas de tu vida, incluyendo carrera, familia, físico, mental, espiritual y social?

¿No terminas las metas y tareas del día debido a las constantes interrupciones de los demás?

¿Tienes un montón de cosas que crees que debes leer, pero que parece que nunca puedes sacar tiempo para ellos?

¿Dices que sabes dónde está todo en tu escritorio, aunque no te quede espacio para trabajar?

¿Te encuentras intentando huir de cosas a las que no puedes decir que “no”, pero que no quieres hacer?

¿Crees que deberías seguir adelante y hacer un trabajo tú mismo porque otros no lo harían correctamente?

¿Te demoras al abrir tu mail todos los días porque de todos modos se ha acumulado durante demasiado tiempo?

¿Te angustias por tomar decisiones y posponer las cosas hasta que la situación alcanza proporciones de crisis?

¿Pierdes oportunidades valiosas simplemente porque no tienes el tiempo o la energía para acometerlas?

¿Olvidas fechas importantes y nunca pareces tener tiempo para llamar o escribir a la gente?

¿Sientes que todo debe verse perfecto y que debe revisarse y verificarse incluso por cuestiones triviales?

¿Te pierdes las fechas de vencimiento para las facturas porque te olvidas y no porque no tienes el dinero?

Si respondiste “sí” a varias de las preguntas anteriores, no estás tan organizado ni eres tan eficiente con el tiempo como podrías. Identifica qué hay detrás de estos comportamientos y realiza los cambios que necesitas para ser más organizado.

Deja de poner excusas a tu desorganización

Mantenerse organizado es principalmente una cuestión de actitud.

Las siguientes son excusas típicas que las personas tienden a poner para no ser organizadas:

“Tengo cosas más importantes para trabajar en este momento”.

“Puede parecer complicado, pero sé exactamente dónde está todo”.

“Si tratara de organizar las cosas, no habría mucha diferencia”.

“La gente pensaría que tengo demasiado tiempo en mi poder”.

“De todos modos, se volvería un desastre otra vez, así que ¿para qué molestarse?”