La gente de hoy tiene prisa. Se apresuran de una actividad a la siguiente y, a menudo, se ven obligados a dar un bocado para comer mientras corren para mantenerse nutridos y seguir avanzando. En este mundo acelerado, es importante que la gente aminore la velocidad y piense en lo que están metiendo en sus cuerpos y tomen decisiones que los mantendrán sanos y nutridos para que tengan una vida larga y saludable.

La planificación es el ingrediente clave cuando se trata de comer sano cuando tienes un horario agitado. Aquí tienes varias maneras de comer saludablemente y aun así mantener una vida ocupada:

  • Tómate unos minutos cada semana para revisar tu agenda y determinar cómo se verán afectadas tus comidas. Planifica comprar alimentos que encajarán con tu horario en lo que se refiere a la preparación y la conveniencia.
  • Cuando en tu día de trabajo estés a tope y tomar un almuerzo sea cuestionable, tráete aperitivos saludables para picar entre reuniones o en descansos. Los alimentos tales como una barrita energética, unas crackers, verduras crudas, fruta fresca, nueces, y un mix de frutos secos te darán energía.
  • Elige sabiamente los restaurantes. Pide agua, té o refrescos dietéticos. Opta por alimentos al vapor, escalfados, asados, horneados, a la parrilla o ligeramente salteados. Mira los tamaños de las porciones. Solicita a la carta para no comer en exceso.
  • Prepárate con anticipación. Pasa una hora o menos del fin de semana lavando y cortando verduras crudas, para que puedas tomarlas y empaquetarlas para los almuerzos. Cocina sopa casera o haz un puchero y congela porciones individuales para almuerzos o aperitivos. Mezcla un lote de magdalenas integrales bajas en grasa que puedes comer con un vaso de yogurt y una fruta cuando te apresures a hacer un descanso.
  • Si tienes que tomar el almuerzo en el escritorio de tu oficina, guarda un cajón con alimentos no perecederos, como: fruta enlatada o deshidratada, galletas integrales, nueces, un brick de zumo 100% natural…

Para comidas familiares sentadas, prepara platos todo en uno. Las comidas de un solo plato (pasta, sopas, salteados y arroces) pueden proporcionar una variedad de alimentos de todos o la mayoría de los grupos de alimentos. Las cazuelas con ingredientes saludables hacen excelentes comidas rápidas. Para las noches en las que no hay suficiente tiempo para una comida reposada, haz una cena sin cocinar. Sirve sándwiches o bocatas con palitos de verduras, fruta fresca y un vaso de leche.