El clima organizacional tiene un impacto directo en tu gente. En una atmósfera diseñada para reforzar la productividad, la tensión y el miedo son mínimos y las personas se sienten libres de utilizar todo su potencial para la creatividad y el logro. Como líder, eres el principal responsable de establecer el clima en tu organización, departamento o equipo de trabajo. Da a las personas la libertad de ser quienes son, y anímales a que hagan todo lo que su potencial les permita.

En el corazón de un clima motivacional positivo está la comunicación abierta y constructiva. Para maximizar su efectividad, recuerda que la comunicación siempre es una calle de doble sentido. Escucha a tu gente. Escucha con tus oídos, tus ojos y tus emociones. Descubre no solo las necesidades personales que motivan a las personas, se beneficia al escuchar sus valiosas ideas. Cuando escuchas a la gente, se sienten cómodos compartiendo ideas e información.

Otro factor importante para establecer un clima motivacional reside en tu actitud hacia los errores y fracasos. Cuando constantemente alientas a tu gente a aceptar nuevas responsabilidades, a arriesgar su crecimiento personal y a aumentar su productividad, es inevitable que cometan algunos errores, se perderán algunos metass o tomarán ocasionalmente una mala decisión. Si nunca se equivocan, no están probando nada nuevo; simplemente están dando vueltas y vueltas en la misma vieja rutina. Cuando se producen errores o surgen obstáculos, elige entrenar, no castigar a la persona involucrada. Usa reveses o metas fallidas como oportunidades para enseñar mejores métodos, mejorar el pensamiento y formar procedimientos más efectivos. Luego permite tiempo y oportunidad para que el miembro del equipo haga ajustes y actualice el trabajo.

Establecer y mantener un clima motivacional en el lugar de trabajo requiere una gran sensibilidad a las diferencias individuales y una gran creatividad en la estructuración de las asignaciones de trabajo para maximizar la productividad general. Debido a que las necesidades individuales difieren, la forma en que dirijas a las personas debe ser diferente. Al mismo tiempo, deben cumplirse los procedimientos necesarios relacionados con las necesidades de la organización, y la diferencia en la forma en que diriges a las personas debe evitar cualquier apariencia de trato preferencial.

Algunas personas de tu gente están altamente estructuradas. Quieren hacer las cosas “a rajatabla”. Quieren un proceso explícito a seguir en cada situación porque esto los ayuda a sentirse seguros. Bríndales formación que les permita realizar su trabajo con precisión y prontitud, pero no les cargue con la responsabilidad de tomar decisiones en situaciones inusuales. Seguirán tus instrucciones al pie de la letra con un mínimo de supervisión. Otros, sin embargo, les gusta más libertad para diseñar su propio plan de trabajo; quieren sentir que su juicio es confiable y que son libres de ejercer la iniciativa.

Te conviene alentar a los miembros del equipo a utilizar la mayor cantidad posible de creatividad, siempre que se concentre exclusivamente en la productividad. Tu responsabilidad es dirigir la creatividad hacia metas apropiados y exigir conformidad en el tipo de situaciones donde no se puede tolerar ninguna desviación. Las políticas éticas de la organización, por ejemplo, son tan vitales para su existencia que la conformidad debe mantenerse. No se permiten desviaciones “creativas”.

Anima a tu gente a crecer y desarrollarse. Cuando una persona en la organización crece, toda la organización se beneficia.