Vivimos en un mundo de abundancia, con todas las oportunidades a nuestro alcance. Hemos sido libremente dotados con talentos y habilidades, muchos de los cuales nunca usamos, y podemos, a través del poder de elección, hacer de nosotros mismos lo que queramos.

Si todas las personas poseen un potencial ilimitado, y si el mundo está lleno de abundancia y oportunidades, ¿Por qué no todos tienen éxito automáticamente? Si es cierto que fuimos creados con un potencial de alta motivación interna, ¿Por qué tantos alcanzan la madurez solo para encontrar el nivel de motivación en un punto de decadencia?

Una razón de la falta de automotivación se encuentra en los deseos aparentemente conflictivos. Tenemos un deseo de liderazgo y propósito personal, pero también deseamos que otros nos acepten. Estamos divididos entre ser nosotros mismos y ganar esa aceptación. El dilema se ve agravado por la presión de la sociedad: desde el nacimiento se nos alienta a conformarnos; rara vez se nos anima a ser nosotros mismos.

A medida que nos adaptamos constantemente a las complejidades de la vida social y tratamos de satisfacer nuestras distintas necesidades, nos encontramos con varios bloques de motivación. Los impulsos de liderazgo y la creatividad son suprimidos, restringidos o eliminados por completo. Para poder seguir adelante, para motivarnos, debemos ser capaces de ver estos bloques de motivación como barreras artificiales y saber cómo tratarlos. La presión o influencia de la familia, la sociedad y las instituciones trata de ser buena, y gran parte de ella es buena. Nos beneficiamos cuando aprendemos de todos aquellos que han vivido antes que nosotros. Pero el condicionamiento se convierte en un impedimento en lugar de una ayuda cuando sofoca y corta cualquier contribución nueva.

Aquí tienes un ejemplo familiar del poder del condicionamiento. Cuando vas al circo, ves una fila de elefantes atados a una pequeña estaca clavada en el suelo por una cuerda alrededor de un pie. Tan fuertes como son los elefantes, realmente pueden arrancar las estacas del suelo en cualquier momento que elijan. Pero han sido “condicionados”. Cuando eran bebés elefantes, fueron encadenados a enormes estacas de metal bien clavadas en el suelo para que no pudieran levantarlas. Semanas y meses de tirar de fuertes estacas convencieron a los elefantes de que no podían soltarse. Ahora, aunque han crecido por completo con una fuerza casi ilimitada, cada vez que están atados a una estaca, recuerdan la inutilidad de los esfuerzos pasados y no tratan de liberarse.

Algunas personas están condicionadas de igual manera. Se convierten en débiles mentales que agotan su potencial simplemente porque se han condicionado a creer que son débiles. Hoy en día, innumerables miles de personas se niegan a intentar una meta simplemente porque, en un momento anterior y bajo circunstancias diferentes, no pudieron alcanzar una meta similar.

Desarrollando el liderazgo personal

Es obvio que el liderazgo personal supone cambio. Podemos excusarnos de desarrollar un liderazgo personal señalando hábitos afianzados y actitudes firmemente arraigadas desde la primera infancia; en el mundo real, sin embargo, podemos ver que las personas cambian, a menudo dramáticamente. Es posible desarrollar el arte del liderazgo personal a través del cambio de hábitos y actitudes. Si decides seguir un curso que conduce a la mediocridad o emprender un viaje hacia el sobresaliente éxito, es una cuestión de propia elección.

Cuando elijas salir de una existencia condicionada, considera estas tres áreas:

Autoconocimiento. El crecimiento personal requiere autoconocimiento. Examina tus valores, tus hábitos y las cosas en las que crees. Echa un vistazo a los deseos que te motivan y al propósito que tienes para tu vida. Toma conciencia de las fortalezas que tienes sobre las cuales construir y las áreas en las que se necesita un crecimiento adicional.

El establecimiento de metas. Cuando sabes quién eres, reconoces tus fortalezas y debilidades, y comprendes lo que es importante para ti en la vida, podrás establecer metas desafiantes que organizarán y dirigirán tu actividad y harán el mejor uso posible de tu potencial.

Actitudes y hábitos. Al igual que desarrollaste tus hábitos actuales a través de la repetición de acciones o pensamientos, puedes cambiar las actitudes y los hábitos que no funcionan. Identifica el nuevo hábito o actitud que crees que será importante para tu éxito. Planea acciones específicas para realizar y prográmalas en tu actividad diaria. Usa los recordatorios que sean necesarios para ver que realizas estas acciones hasta que se vuelvan automáticos a partir de la repetición.