Más que sólo un título de trabajo o carrera, ser un profesional es una cuestión de cómo te comportas en tus asuntos profesionales cotidianos. Mientras más competente y hábil seas para manejarte en el trabajo, más efectivo puedes ser en general. Para realizar tu trabajo profesionalmente:

  • Establece metas desafiantes. Lograr la excelencia en tu campo no es una meta final, sino un proceso continuo. Establece metas específicas para cada área de tu trabajo, y cuando las cumples, establece otras nuevas.
  • Mide tu trabajo por logros, no por tiempo. Si bien ser eficiente es obviamente importante, no evalúes tu día según la hora que sea. Las personas que miran el reloj para la hora de salida son raramente personas de autoarranque. Establece metas que te motiven a realizar tareas en lugar de enfocarte en el reloj.
  • Mantén una actitud positiva. Los trabajadores negativos y cínicos no sólo son difíciles de trabajar con ellos, sino que también se desmoralizan y son menos productivos. Se responsable con tu actitud y da un buen ejemplo a tus compañeros de trabajo. Cultiva una apreciación por tu trabajo y el de otros.
  • Se responsable con tus clientes y compañeros de trabajo. Busca lo que puedes hacer para atender a tus clientes de manera práctica que garantice que se mantengan satisfechos. Adopta a los subordinados a tu cargo como tus protegidos y enséñeles todo lo que sabes para desarrollar aún más sus habilidades.
  • Piensa creativamente. Si eres rápido para dar una respuesta, es posible que estés encerrado en pensamientos rígidos. Evita confiar en reglas generales y busca excepciones a la regla. Haz un esfuerzo para ver las cosas desde un nuevo punto de vista.
  • Mantén una estrategia general para manejar un problema y ajustar tu plan cuando sea necesario para hacer frente a nuevos desarrollos. Cuando una decisión involucra varios factores opuestos, sopesa cuidadosamente las soluciones intermedias antes de tomar tu decisión final.
  • Se un aprendiz de por vida. Toma la iniciativa para obtener formación adicional, incluso cuando no se requiera. Acostúmbrate a leer libros relacionados con los negocios, publicaciones especializadas y otras publicaciones. Ponte a prueba para asumir nuevos proyectos y problemas.
  • Nunca comprometas tu integridad. Si bien puede ser tentador tomar un atajo deshonesto o hacer un movimiento en pro de tu propio beneficio, anteponer las ganancias antes que los principios nunca es aceptable. No sólo es un mal negocio y perjudicial para tu reputación, sino que también marca tu conciencia.